El tiempo

EL TIEMPO

El tiempo no es mío, con lo cual yo no lo puedo utilizar como a mí me dé la gana. Me lo ha dado Dios para que lo use conforme a su Voluntad, a sus designios. Y segundo: es limitado, se acaba.

¿Qué he hecho yo en los años de mi vida? ¿Qué estoy haciendo con el tiempo de mi vida? ¿Lo estoy empleando a fondo sin desperdiciarlo, sin malgastarlo para amar a Dios, para vivir el Evangelio, para hacer el bien, para ser santa? ¿O llevo toda mi santa vida tocando el violón?

Y ese planteamiento tenemos que hacérnoslo: ¿qué estoy haciendo con mi tiempo? ¿Cómo estoy empleando mi tiempo? ¿Qué estoy haciendo con mi vida? ¿Empleo bien el tiempo o lo malgasto, lo dilapido? “La vida es extremadamente seria” -decía San Juan Pablo II- para tontear, y solo se vive una vez. Y, a lo mejor, mañana ya no estamos aquí.

Y antes de tomar una decisión de cierta entidad, yo aconsejo una cosa que, cuando yo la oí por primera vez, me sacudió fuertemente, y es algo que con frecuencia me lo aplico a mí misma. La pregunta es: ¿esto que estoy haciendo ahora -esto que voy a hacer- es lo que querría haber hecho en la hora de mi muerte? Cuando llegue la hora de mi muerte y me presente ante Dios -y esa hora nos va a llegar a todos- ante esta circunstancia, en ese momento, ¿cómo me gustaría haber reaccionado? Tengo que vivir cada instante de mi vida como si fuera el último, con esa pureza de conciencia, con esa libertad, con esa coherencia, con esa autenticidad. ¡Pues voy a hacerlo así!

Madre Olga María del Redentor, cscj