Los derechos olvidados de los olvidados

LOS DERECHOS OLVIDADOS DE LOS OLVIDADOS

"Es absolutamente necesario un Plan de Emergencia Nacional para combatir la pobreza severa y enquistada"

En nuestro mundo global, sin duda alguna, las relaciones entre los seres humanos se han vuelto cada vez más impersonales. La globalización ha acentuado la atomización, el individualismo y la indiferencia. Cada uno busca en su rincón la solución a sus propios problemas, porque sabe que ya no cuenta para nada con la solidaridad básica de los demás. No se trata de un juicio pesimista, sino real.

Los tiempos de las movilizaciones por causas justas pertenecen al pasado. Apenas unas cuantas personas muy sensibilizadas y poco más. De vez en cuando la vergüenza nos corroe, y actuamos puntualmente. La crisis de los inmigrantes y refugiados es un claro ejemplo de esta actitud generalizada. La fuerza desgarradora de alguna foto o reportaje nos golpea, pero pasa demasiado pronto. La vida cotidiana y sus avatares nos posicionan de nuevo en el olvido. Darle la vuelta a esta situación para pasar a una sensibilización eficaz de la que nazca una solidaridad sostenida y sostenible es un objetivo utópico, pero necesario. Nuestro bienestar rezuma ceguera ante la vulneración de los derechos de muchos seres humanos. La dignidad de la persona humana desde esta perspectiva está herida de muerte.

En nuestro país, aunque nos lo quieran justificar por motivos de la crisis, pero aún antes, los recortes sociales han sido impresionantes. La crisis económica se ha disfrazado de pretexto para "precarizar" el mundo laboral y para poner en entredicho todas las ayudas sociales y, por supuesto, anular toda iniciativa legal tendente a crear una sociedad más igualitaria.

Las cifras de la pobreza en España se han disparado, y los índices, de acuerdo con todos los informes son absolutamente negativos, especialmente ha aumentado sustancialmente la brecha entre pobres y ricos. La llamada "recuperación", para los economistas serios, afecta única y exclusivamente a la macroeconomía, pero la gente sencilla todavía no ha sentido de cerca una mejora de su vida. Al contrario, las personas más vulnerables y situadas en los márgenes han visto precarizarse sus vidas aún más hasta la degradación.

Es absolutamente necesario un Plan de Emergencia Nacional para combatir la pobreza severa y enquistada. Sin duda alguna, muchas personas están necesitando ayudas básicas para un mal vivir, pero más aún debemos imaginar lo imposible, para que puedan vivir con dignidad.

En estos momentos en que caminamos hacia una nueva etapa política, esto debería aparecer con prioridad absoluta. Sin actuaciones serias y sostenidas en este campo de las políticas sociales estamos condenando a muchas familias a niveles de pobreza absoluta e intolerables para cualquier lugar del mundo, pero inaceptables desde todos los puntos de vista para nuestra España actual. Y esa Pobreza, además, de acuerdo con los informes recientes de las Organizaciones de Acción Social y Caritativa, tiene rostro concreto de mujer y de niño.

José Luis Ferrando Lada