Tiempo de Cuaresma

TIEMPO DE CUARESMA

Sabemos que nuestra vida es un estar siempre caminando hacia el encuentro con el Señor, para ello, es necesario ir dejando todo cuanto nos impide alcanzar este encuentro. El principal impedimento, es nuestro egoísmo, que nos impide ver a Jesús en el otro: en el que sufre, en el enfermo, en aquel que nadie quiere a su lado, en el solo y en el anciano, en una palabra, ver y reconocer a Jesús, en el injustamente tratado, en el echado a la cuneta de la vida.

Por eso, convertirse, no consiste solamente en tener buenos sentimientos; si estos sentimientos me llevan a engañarme a mí mismo. ¡ cuántas promesas, cuántos buenos deseos, se han quedado en eso, en deseos.! Darme, significa, dar de mis cosas, dar mi dinero, pero sobre todo estar dispuesto a dar mi vida, empezando por dar parte de mi tiempo, de mi tranquilidad, de mi seguridad egoísta. En una palabra imitar la entrega hacia mí por parte de Jesús que no tuvo reparo en hacerse hombre, tomando la condición de esclavo, para elevarme a la categoría de Dios.

Para conseguir esta conversión necesitamos, prepararnos como Jesús hizo: buscar el silencio interior y exterior, para escuchar la voz del Padre y sentirnos más unidos a Él. Necesitamos soledad, para poder sentir el desasimiento para aprender a confiar más en Dios, menos en nuestro dinero, comodidad, egoísmo. Necesitamos sentir con el hermano, sus necesidades, sus dolores, sus fracasos y desconfianzas, para poder comprenderlo, acompañarlo. Necesitamos aprender que el sufrimiento puede y debe ser la clave de nuestra cooperación en la Redención.

Esta ha de ser nuestra forma de vivir la Cuaresma, si no queremos que sea otra de tantas. Pongamos nuestra confianza en Quien todo lo puede.

Carlos Sánchez de Castro