Cristo nos hace vivir con esperanza

CRISTO, POR SU NACIMIENTO Y SU RESURRECCIÓN NOS HACE VIVIR CON ESPERANZA

Gracias Padre, porque has ocultado estas cosas a los sabios y entendidos y las has revelado a los sencillos, a los pobres.

A Jesús le siguen los sencillos, porque les habla con amor, les da esperanza, a ellos que están necesitados de tantas cosas, a los pobres porque, porque se sienten necesitados de lo más básico para vivir con dignidad, esa dignidad que por el mero hecho de ser hombres y mujeres nos hace hijos de Dios.

Hay otro grupo, el de los entendidos, el de los satisfechos, que no necesitan de nadie, porque lo tienen todo, esos como se sienten poseedores de la verdad, nadie puede enseñarles nada y menos ese nazareno inculto que encima se cree el Hijo de Dios, estos son los doctores de la ley, los fariseos, los escribas y los mismos sacerdotes del templo, estos que se han apoderado de la verdad, y que la imponen a los demás haciéndoles insoportable la vida; los que imponen cargas a los demás, cargas que ellos ni siquiera tocan con un dedo. Estos que deciden sobre la vida y la muerte, sobre el derecho a un techo, un trabajo, una nación, un pueblo, donde puedan vivir lejos de las guerras, de la violencia, de las injusticias y la esclavitud...

Por esto Jesús da gracias al padre, porque a los pobres, a los necesitados de esperanza, les puede hablar desde el corazón, y puede invitarles para que sepan que pueden contar con Él.

“Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, que yo os aliviaré”. Les dice, cada vez que las circunstancias de la vida, os oculten la luz del camino, Venid, a mi… cada vez que la injusticia parece que os va a aplastar, Venid a mi,...

Jesús puede ofrecernos su ayuda, porque Él sabe de dolores, de injusticias, de incomprensiones y traiciones, por eso puede decirnos: ”Venid a mí que yo os aliviaré… pero también nos puede ofrecer el fruto que nace de su entrega, de su muerte, su “Resurrección” por lo tanto nuestra Resurrección.

Nosotros, que vamos caminando por esta vida tan llena de oscuridades, de sufrimientos, de injusticias, sabemos que podemos contar con Jesús, porque por amor se entregó, por amor le encontramos clavado en esa cruz en la que nos entrega su vida. ¡Ahí está Cristo, nuestra Esperanza, Esa esperanza que cada día cuesta más de mantener, ¿cómo podemos hablar de esperanza a todos esos hombres, mujeres y niños, trasladados de un lugar a otro, como objetos, como mercancía, negándoles un sitio, un techo, una dignidad, que se les ha arrebatado? Sin embargo, debemos hablar de lo que tenemos, la Esperanza, que Cristo nos ha dado con su Resurrección no para ocultarla sino para contagiarla a todos, no sólo de palabra, sino con nuestra solidaridad.

Somos sus seguidores y por eso, él confía en que también nosotros podremos decir a nuestros hermanos que nos necesiten, Venid y caminemos juntos, venid y compartamos nuestra pobreza, venid y juntos luchemos para que el Reino de Dios que Jesús vino a traer, llegue a todos los seres humanos, sean de la raza que sean, de la religión, cultura y nacionalidad que sean.

Carlos Sánchez de Castro