Calidad de vida

CALIDAD DE VIDA

Durante las navidades celebramos el día de los Santos Inocentes... ¿eso de qué va? No va de bromas ni de chascarrillos graciosos, va de decir sí a la vida siempre y en todas sus formas. El día de los Santos Inocentes es el día de las asociaciones pro-vida, que yo admiro y apoyo sinceramente y por las que rezo mucho, aunque no pertenezco a ninguna.

Pero hoy quiero compartir mi opinión sobre lo que es ser activista pro-vida: pienso que no es simplemente pertenecer a una de estas asociaciones y colaborar con ellas, aunque esto es fenomenal y animo a todos a hacerlo. Entiendo que ser activista pro-vida es -ante todo- vivir con intensidad la propia vida y cuidarla, no frustrarla ni abortarla.

Cuidarla porque la vida es un don preciosísimo y no se puede malgastar ni desperdiciar. La vida es breve: comienza y termina y ocupa un espacio de tiempo limitado que hay que aprovechar de verdad. Con frecuencia oímos que hay que conseguir “calidad de vida”, que hay que mejorarla, y que cada uno tiene derecho a “vivir la vida”… y cosas similares. Y yo me pregunto qué es vivir la vida y lograr calidad de vida...

“Sí a la vida” viviéndola en plenitud, pero no hay plenitud real sin plantearla bien. Lo primero de todo caer en la cuenta de que la vida no es algo meramente fisiológico, sino que hay también una vida espiritual, del alma, de la parte del hombre que no es material, pero no por eso menos real y que hay que cuidarla tanto o más que la vida corporal. Cuando hablo de calidad de vida para mí significa autenticidad, hondura, plenitud... no necesariamente éxito o confort. Calidad de vida es llenar la existencia de dos cosas que considero fundamentales para todos, creyentes y no creyentes: amor y bondad y –simultáneamente- desterrar de la existencia el egoísmo, que es la peor y más destructora enfermedad, la que más pronto y de manera más irrevocable mata.

Calidad de vida es vivir cada instante con intensidad y siendo consciente de la propia realidad, aprendiendo a diferenciar lo efímero de lo importante y relativizando todo aquello que en el fondo es absurdo o insignificante. ¡Cuánto tiempo perdemos sufriendo por cosas vanas y sin valor real! ¡Cuántas ocasiones de amar y de hacer el bien perdidas porque nos distraemos de lo verdaderamente importante…! Calidad de vida es amar y hacer el mayor bien posible. Es una vida sin egoísmo, abierta a la felicidad de los demás.

Calidad de vida es vivir descentrado de uno mismo y centrado en hacer felices a las personas que nos rodean, especialmente a los más próximos (esos son los prójimos). Me gusta pensar que nuestra vida es un círculo y en ese círculo hay un punto central ¿Cuál es? Y también muchos círculos concéntricos dentro ¿Quién los ocupa? Y ¿quién está en el borde de mi circunferencia vital?

Calidad de vida es -a mi juicio- que el centro de mi circunferencia sea Dios-Amor, en los círculos concéntricos estén todas las personas que me rodean y forman parte de mi vida, y en el borde de la circunferencia mi yo.

Calidad de vida es vivir descentrados de esta manera: yo descentrada, fuera del centro, y el Amor (que es Dios) en el centro. Es vivir descentrados de nosotros mismos y vivir centrados en Dios y en el Amor. Vivir la vida de esta manera, potenciando no sólo la vida biológica, sino la vida verdadera, la vida interior de cada ser humano y procurando ayudar a su encuentro con Dios, es mi manera de ser pro-vida.

M. Olga María, cscj