punto de encuentro con la Vida

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL JUEVES 13 DE DICIEMBRE

Mt 11, 11–15. “con tal que queráis admitirlo”.

Jesús anuncia a sus compatriotas que Juan Bautista es Elías, el profeta que había sido arrebatado en un carro de fuego y que volvería para anunciar la próxima llegada del Mesías. De algún modo, nos está llamando a reconocer que Él es el ungido de Dios, el predilecto. Pero para ello hay que aceptarlo poniendo en juego nuestra libertad y nuestra adhesión a su persona. No es fácil, porque la predicación de Jesús y su anuncio del Reino provocan rechazo y generan violencia. La propuesta de Jesús se enfrenta con los intereses de los poderosos, con los privilegios de las autoridades religiosas. Por ello se desata la persecución y van buscando el modo de acabar con Él. Pero Jesús sigue adelante con su misión, para eso ha venido.

Amado Francisco Pau


Reflexión ofrecida por Verbum Dei

CHARLAS SAGRADA ESCRITURA

EVANGELIO DE SAN LUCAS

Ponente: D. José Luis Ferrando. Profesor de Sagrada Escritura

DOMINGO 16 DE DICIEMBRE. Después de la Eucaristía de las 19:00h

Fano: "Ponte en camino"

dibujo semanal de Fano

Preparados para el amor

ADVIENTO TIEMPO DE INCERTIDUMBRE, DE MIEDO PERO LLENO DE ESPERANZA

El primer domingo de Adviento nos trae el relato del fin de los tiempos, donde los hombres y mujeres, viendo lo que acontece en los cielos y en la tierra, viendo como todo se desmorona, angustiados llenos de temor y de ansiedad, miran al cielo buscando una luz. “Destilen, cielos el rocío; y lluevan, las nubes al Justo.”

Mirando a nuestro mundo actual, vemos signos que nos recuerdan también el final de todo lo creado: las guerras se extienden por toda la tierra; las gentes huyen de sus países, por la violencia, el hambre y la muerte, buscando una nueva vida, un nuevo horizonte para sus hijos, mueren engullidos por el mar, desfallecidos por el cansancio y el hambre en su peregrinar a esa tierra prometida, prometida pero que no llegan a alcanzar, pues los que no han perecido por el camino, encuentran que les cierran las puertas con muros y toda clase obstáculos, y sobre todo, encuentran la violencia de la que vienen huyendo.

Llenos de temor y ansiedad, buscan una solución que se les niega, por eso, miran al cielo y gritan: “Destilad, cielos el rocío; y lluevan las nubes, al Justo.”

Esa esperanza, puesta en el cielo debe dar el fruto de una certeza que nos ayude a no desfallecer, a saber que, lo mismo que vino del cielo la salvación hace dos mil años, ahora, confiamos en la llegada del Señor, para llenar nuestros corazones con el gozo de ver cumplidas nuestros deseos de contemplar un mundo, donde ¡por fin! reine la razón que haga florecer la JUSTICIA, EL AMOR Y LA PAZ, por eso clamamos esperanzados:

¡VEN, SEÑOR, NO TARDES MAS!

Carlos Sánchez - diácono