Curso Alpha: sesión 4

¿Por qué y cómo debo orar?

El planteamiento es simple: si Dios existe, debe oírlo y verlo todo; si es nuestro Padre debe querer nuestro bien y evitarnos todo dolor, angustia, duda y desasosiego.

Sin embargo resulta tremendamente difícil tras rechazar todo aquello que humanamente da falta seguridad (poder, control, seguridad, fuerza), vivir en la certeza de la confianza de Dios.

Pablo dirá claramente que “El Señor ordena todo para bien de los que le aman”; y honestamente siempre nos queda vivir en los sentimientos simples de “colocarnos bajo el amor del padre” y vivir en la mejor, por no decir única oración que debe existir: “Hágase en mi según tu voluntad”

Y aun así, en esa perspectiva, cualquier decisión o situación nos perturba y nos saca de la Paz.

Soy Padre, y no deseo nada de angustia, duda, dolor o perturbación a ninguno de mis hijos… E intento vivir en esa perspectiva de Hijo de Dios. Y no aceptar ningún “otro criterio de verdad” para dirigir mi vida que no sea: Dios es nuestro Padre, todos somos hermanos.

Dirá Jesús, si vosotros que sois malos sois incapaces de dar cosas malas a vuestros hijos ¿Por qué lo esperáis del Padre?

Me pregunto si el Reino de Dios, será el estado mental en el que el hombre al optar totalmente por Dios es imperturbable en la Paz de su elección; elección que hace que se pase de ser turbado, a “que los ángeles te sirvan”

Según ello; sólo un deseo debe tener el hombre: hacer la voluntad de Dios. Solo en una cosa consiste la sabiduría: Saber que ello es con mucho lo mejor. Solo una es la tentación: pretender hacer lo que nosotros queremos.

La oración de Jesús, es una oración judía…. Pero a su PAPA, con la especial relación que solo el Hijo Unigénito puede tener.

Es oración al Padre, por los méritos de la entrega del Hijo: “Todo lo que pidáis en mi nombre se os concederá…” (Jn. 15,16)

En el Espíritu (Rom. 8,26)

Es una oración que exige la Fe; Mc. 11,24 “Lo que pidiereis, si creyereis, lo tendréis”

Pero siempre debe entenderse en el proyecto de lo que el Padre quiere hacer con nosotros: sois Hijos en la plenitud del Espirita: como Jesús.

No hay ninguna condición, ninguna limitación; “ Pedid y se os dará” (Mt. 7,7)

Bastaría rezar bien un solo Padre Nuestro, la oración de Jesús (Mt. 6,9-13)

Rezar siempre (Ef. 6,18); rezar a solas (Mt. 6,6) y con otros (Mt. 18,19)

Es alimentarnos, es ducharnos, es perfumarnos, es utilizar los recursos de Dios, para bien de todos.

Pero: ¿es eso cierto?, ¿es real?. Solo hay una forma de demostrarlo: llevarlo a cabo.

“Si tuvierais la fe de un grano de mostaza…”

J. Agustín Blasco