Curso Alpha: sesión 2

¿Por qué murió Jesús?

Es difícil de asimilar la extraordinaria importancia y avance espiritual que el monoteísmo de Israel y el Código Moral de la Torah supuso para la humanidad entera.

Cierto es que había algunos indicios semejantes en pueblos colindantes, pero la unificación global sólo ocurrió en Israel.

Entre las leyes, el límite reglado sobre la vida, “No Matarás”  será un claro mandato.

Precisamente en la historia de Abraham, tras conseguir el tan preciado hijo, y tras una prueba de fe que raya el sadismo, Dios renunciará a los sacrificios humanos (y en concreto de los primogénitos).

Lo que Dios quiere no es sangre, sino vida entregada a la fe, y el cumplimiento de sus mandatos (Dios también tiene derecho a que le gusten unos comportamientos y le disgusten otros).

Esta renuncia a los sacrificios humanos no es baladí, cuando tantos pueblos alrededor sacrificaban a sus primogénitos para conseguir el favor de Dios. Sus cuerpos además eran enterrados en el umbral de la casa como signo de protección.

Israel optará por el sacrificio animal. La marca con la sangre de un cordero sin fallo en las jambas de la puerta, salvará el pueblo elegido de las plagas e ira de Dios.

De todos es sabido, que lo primero que se escribió de los Evangelios fue la Pasión.

A pesar de los avisos de Jesús y que el peligro se cernía sobre ellos, sus discípulos parecían seguros de un éxito que sólo puede ser explicable por la realización de milagros patentes.

Sin embargo Jesús no sólo provoca a los poderes para dejar claro cuál es la verdadera voluntad de Dios, sino que ve venir su muerte y no hace nada por evitarla.

Antes bien retoma el sentido del carácter salvífico de la sangre del cordero en Egipto y de PESAJ (Pascua o Paso del Señor) aplicándola a su propia muerte: muerte expiatoria, sanadora, y liberadora.

Ha habido otros que se han elegido como Mesías. Pero generalmente para encabezar movimientos revolucionarios contra los opresores de Israel, que han acabado con su muerte, con la de sus seguidores y empeorando la situación del Pueblo Elegido.

La actitud de Jesús sería distinta: “¿A quién buscáis? Yo soy….. (matadme a mi). Dejad ir a estos.”

En mi opinión existen tres posibilidades:

1.- Jesús estaba completamente loco. Aun percibiendo la llegada de su muerte, le da un valor salvífico ante la imposibilidad de obtener victoria alguna. Renuncia a las drogas que paliaban los dolores de la crucifixión, al extremo de su locura. Obviamente la resurrección, los actos de poder (milagros) serían pura invención de los discípulos ante el verdadero ridículo de que todas sus expectativas acabaran en la cruz.

2.- Jesús era un ingenuo total. Desconocedor de la Ley y de sus mecanismos. Un personaje del tipo “Flower power” que pensaba que podía saltarse el sábado (estaba penado con la muerte), enfrentarse a los sacerdotes, y cuestionar el templo, sin imaginar que iban a matarlo. Acudió a la Pascua y vaya! se decide su muerte.

También aquí todos los milagros, opciones, envío, ascensión serían un invento de los seguidores ante el ridículo total.

Difícil de creer.

3.-Que como dice Vittorio Messori en su libro “Hipótesis sobre Jesús” lo real fuera, por más increíble que parezca, tal y como se narra en los evangelios. Un hombre con una visión completa sobre la ley y la voluntad de Dios, al que acompaña autoridad y poder (milagros) que lleva a cabo la misión de manifestar lo que Dios quiere de forma Plena.

Muere de forma horrenda, sólo y abandonado por su propia elección, dando a su muerte un valor salvífico para la humanidad.

Sus discípulos estaban  aterrorizados tras su muerte. Fácil era pensar que enseguida se iría a por ellos. Tras unas experiencias de contacto con el Señor, pierden el miedo y empiezan su misión de extender la Buena Nueva a todas las gentes.

Concluye Messori que al final la hipótesis más racionalmente aceptable, a pesar de lo increíble que resulte, es la que pregonaban los evangelistas.

Si tuvieran que inventar o reescribir una historia, no creo que a nadie se le ocurriera escribir como se dejó sólo, abandonado, negado y traicionado al líder.

Que unos judíos llegaran a ver a Dios en un hombre me parece casi tan inexplicable como que el hombre sea capaz de llegar a la luna.

Que además vean a ese Dios en un crucificado por blasfemo contra la ley de Dios, ajusticiado por el Sanedrin, con sede en el Templo de Dios…. ¡de locura!

Pero la cosa no quedaría así.

Aun vendrá Pablo, que sin conocer “directamente” Jesús, y siendo un fariseo, perseguidor lógico de la nueva herencia cristiana, llegará a convertirse en el más grande apóstol y teólogo de la nueva realidad. ¡Menuda caída del caballo!

Reconocerá el Dios de sus Padres y todas sus promesas en Aquel que no llegó a conocer en vida. Interpretará hasta el extremó la nueva vida que con su muerte nos ganó. Y anunciará que su resurrección es primicia de la nuestra.

La Gracia (gratuidad) de la entrega de la Sangre de Cristo inaugurará un nuevo hombre, una nueva humanidad. La justificación en la fe y adhesión al Señor.

Todos los principales seguidores de Jesús pagarán con su vida su fidelidad. Si todo hubiera sido una mentira no tiene mucha lógica. Hubieran podido desdecirse.

Dios escribe con su lógica, en lo que en nosotros nos parece absurdo. Obviamente sus caminos no son los nuestros.

Pero… parece ser que el amor es la clave que todo reinterpreta. Y que la vida sin amor es muerte, y la muerte con amor es vida.

Otra cosa es…. ¿y no podría haber sido “menos sufriente”?. Me siento incapaz de contestar. Una sola cosa sé… no fue Dios quien flageló, quien clavó en la cruz, quien traspasó con la lanzada. Sino quien recibió esos oprobios.

Os podéis imaginar lo interesante que es el diálogo en esta sesión. Y todas las opiniones que se comparten. Y cuan enriquecedor es reflexionar sobre algo de tan extraordinaria importancia…  

J. Agustín Blasco