punto de encuentro con la Vida

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL MIÉRCOLES 24 DE ABRIL

Lc 24,13–35. “¡Qué necios y torpes sois para creer!”.

El camino de Emaús es el camino en el que muchas veces nos encontramos nosotros. Es el camino de la desilusión, del fracaso, de la tristeza… Y es en ese camino donde se nos aparece Jesús, aunque no nos resulta fácil reconocerlo. Hemos de buscar algo o alguien que encienda nuestro corazón, que nos haga vibrar, que nos devuelva la esperanza. Jesús lo hace escuchando y explicando lo que dicen las Escrituras acerca de Él. Aquellos discípulos no quieren que el desconocido siga su camino, lo quieren en su casa, con ellos. En el momento de la cena, se les abren los ojos y lo reconocen al partir el pan. Ese es nuestro reto, reconocer a Jesús como el resucitado, el viviente… en la Eucaristía. Entonces nuestro corazón late de gozo y nos convertimos en verdaderos testigos.

Amado Francisco Pau


Reflexión ofrecida por Verbum Dei

CHARLAS SAGRADA ESCRITURA

EVANGELIO DE SAN LUCAS

Ponente: D. José Luis Ferrando. Profesor de Sagrada Escritura

DOMINGO 5 DE MAYO. Después de la Eucaristía de las 19:00h

Fano: "Domingo de Resurrección: ...Resucitarán"

dibujo semanal de Fano

Una lucha apasionada

LA ALEGRIA UNIVERSAL DE LA PASCUA

Hoy ante el sepulcro vacío, la tierra se viste de gran esplendor, por doquier la tierra de viste de mil colores,; flores silvestres, que sin participación del ser humano tejen como un manto por toda la tierra.

El sol luce más nítido y transparente, dejando al descubierto un cielo azul que llena de alegría el corazón del género humano.

Miles y miles de seres de todos los tamaños desde los más visibles con grandes tamaños, hasta los que hay que ver a través del microscopio, forman una increíble sinfonía que contribuye a la alabanza del creador.

El ser humano, ante tal prodigio se pregunta la causa de semejante espectáculo; el ser humano necesita entender para manifestar su admiración, su júbilo o cualquier otra reacción.

Todo este espectáculo majestuoso y maravilloso, tiene su origen en algo inenarrable, en algo jamás pensado, ni imaginado por la mente humana; todo un Dios, creador de cielos y tierra, de todo cuanto ha existido, existe y existirá, se hace hombre, para compartir con el ser humano todo; alegrías y dolores, penas y gozos, capaz de sufrir los dolores terribles no sólo de una inenarrable serie de tormentos hasta ser clavado en una cruz, donde entregará su vida.

Este hombre-Dios, después de su muerte, anunciada y aceptada voluntariamente para dar vida a una humanidad herida de muerte, condenada a un fin sin final, resucita, reanima a ese cuerpo inánime que quedó en el sepulcro, como cualquier persona ya sin vida. Ese hombre, ese Dios, vuelve a la vida con un cuerpo transfigurado para la eternidad.

Ahí está la razón de toda la alegría de la naturaleza y de toda la humanidad, por eso desbordamos de alegría, pues si Cristo ha resucitado, nosotros- según su promesa- resucitaremos con él. La muerte ya no tiene la última palabra sobre la humanidad, pues el sepulcro, donde pusieron a Cristo, ¡!está vacío!!

JESUS HA RESUCITADO, ¡! ALELUIA, ALELUIA!!! ALEGREMONOS, HERMANOS, ¡!!JESUS VIVE!!!

Carlos Sánchez de Castro