punto de encuentro con la Vida

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL MARTES 12 DE DICIEMBRE

Mt 18, 12–14. “si una se le pierde”.

El evangelio de la oveja perdida en el contexto del Adviento nos recuerda que Jesús ha asumido nuestra naturaleza por cada uno de nosotros. Nuestro nombre está en su corazón y quiere provocar el encuentro con Él. No actúa por criterios de eficacia o utilidad, sino que le preocupa cada persona individualmente. El amor de Jesús por cada uno de nosotros nos da el valor de nuestra propia persona. No valemos según los criterios del mundo, sino lo que valemos a los ojos de Dios. Y ese valor lo marca la venida de su Hijo, su Encarnación y su entrega final por nuestra salvación. Hemos de dejarnos encontrar por Jesús. Esa será la fuente de su alegría y de la nuestra.

Amado Francisco Pau


Reflexión ofrecida por Verbum Dei

Juniors Llum Jove

Movimiento Juniors "Llum Jove"

Es un MOVIMIENTO formado por LAICOS con un estilo de vida que responde al EVANGELIO, que participa de la vida y misión de la IGLESIA, con una METODOLOGÍA que parte de la experiencia, que lleva a sus miembros, niños, adolescentes y jóvenes a ser TESTIGOS de Jesucristo en el mundo.

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Fano: "Atrévete a iluminar el mundo en Adviento"

dibujo semanal de Fano

Bajo tus pies

DESHUMANIZACIÓN GALOPANTE

Los seres humanos somos de una manera que no dejo de sorprenderme: unas veces para bien, pero otras para mal. Os voy a contar algo que me ha preocupado y también asustado, porque me ha resultado alarmante: hace unos días, en una ciudad española, bastante populosa, sucedió que -a mediodía- por una calle céntrica y muy transitada, una señora se tropezó y cayó al suelo. No fue una caída muy aparatosa, pero se quedó en el suelo y no se podía levantar.

Lo tremendo del asunto no fue la caída que, gracias a Dios no fue grave, sino que los viandantes pasaban a su lado sin que nadie se inmutara, ni se inclinara a echarle una mano para levantarse o para ayudarla. Durante un espacio de tiempo no muy largo -uno o dos minutos- pero sí muy triste, nadie hizo nada, sino pasar de largo, cuando ante una situación así se espera una reacción inmediata, casi automática ¿no?

Me impresiona esa insensibilidad, ese pasar de largo ante una necesidad y más si es urgente. No vale decir que los viandantes llevaban prisa, o que la señora pesaba mucho y no podían ayudarla a ponerse en pie… eso no me sirve como alegación, porque cualquiera puede detenerse e inclinarse ante esa persona que está en el suelo y -si realmente no puedes ayudarla- al menos mostrar un mínimo de humanidad y no ignorarla, preocuparte e interesarte por si se ha hecho daño, ir a buscar ayuda…

Ese pasar de largo ignorándola y sin inmutarse me parece tremendo, me resulta tristísimo y me duele en el alma. Es el síntoma de una deshumanización pavorosa… ¿hacia dónde caminamos? ¿hasta dónde seremos capaces de llegar? ¿Qué podemos esperar de una sociedad que se comporta así? ¿Qué futuro y qué motivaciones vamos a ofrecer a nuestros jóvenes y nuestros niños? ¿Cómo les estamos educando? ¿En qué valores y principios? ¿Qué ejemplo les estamos dando?

Como veis, me brotan mil preguntas y cuestionamientos, y es que creo que esto es tan grave que no podemos encogernos de hombros y dejarlo pasar. Necesitamos una inyección de humanidad, de sensibilidad, de compasión… De lo contrario dejaremos de ser humanos y nos convertiremos en monstruos, en robots más o menos inteligentes, en máquinas de hacer y producir cosas, en “artefactos” eficientes sin sensibilidad ni humanidad, cuando el hombre debería de ser únicamente una máquina de amar, un productor incansable de amor y de bondad, un generador inagotable de ternura. El hombre es el único ser de la creación capaz de amar y es tremendo que, siendo el único, deje de hacerlo. ¿Qué será del mundo entonces?

Ahora que se acerca la Navidad, los creyentes celebramos el tiempo de Adviento, que nos ayuda a prepararnos para uno de los misterios más importantes de nuestra fe: el Nacimiento del Hijo de Dios. Y parece que el resto, los que se presentan a sí mismos como no creyentes… no tiene que hacer nada especial de cara a su Navidad laica. Pues no: veo que todo necesitamos un reciclaje interior de cara a estas fechas que -incluso para los que no creen- significan cariño, familia, unión… y todos esos sentimientos y valores constitutivos del ser humano, que lo ennoblecen y lo sitúan por encima del resto de la creación. A todos propongo un examen de valores y de amor, de sensibilidad y de humanidad. Es urgente e importante que nos detengamos y examinemos si en nuestro interior aún hay calor y un corazón de carne o solamente fría lógica que busca eficiencia e insensibilidad y dureza de corazón.

M. Olga María, cscj